Filosofía de la educación
¿Turnitin o Torniquete?
Todo es lo mismo; pero, distinto. Ahí el misterio de la investigación.
Con todo afecto al Dr. Jorge Isaac Castro Kikuchi
Antes de comenzar lo esencial de este escrito se hace necesario definir lo que es un “torniquete” para de allí identificar el problema. La primera definición de torniquete en el diccionario de la real academia de la lengua española -RAE-, nos indica que es un dispositivo con varias barras giratorias para que las personas pasen de una en una, a fin de facilitar su control. Segunda definición: Especie de torno en forma de cruz de brazos iguales, que gira horizontalmente sobre un eje y se coloca en las entradas por donde sólo han de pasar una a una las personas. Existe una tercera definición, en medicina, que lo define como instrumento para comprimir un vaso sanguíneo o la circulación, en general, de un miembro, que se aplica alrededor de este, a fin de detener la circulación e impedir el flujo de la sangre hacia la región distal o desde la misma. Los torniquetes tienen mala reputación en el área de los primeros auxilios de emergencias. Las complicaciones en el uso de este han dado lugar a graves daños en los tejidos. Las víctimas tratadas con torniquetes han sufrido amputaciones de sus extremidades atribuibles a la utilización del mismo. (EcuRed)

El problema: Se observa en el proceso del desarrollo de hominización de los 7, 9. billones de seres humanos que habitan el planeta tierra (ONU, 2019) un sistemático e intencionado control del cerebro y sus procesos mentales. Esto se manifiesta en la utilización de herramientas altamente sofisticadas para regular lo que debe conocer o no, el hombre; retardar o direccionar de manera sublime el desarrollo de su pensamiento; anular o condicionar su libertad para utilizar la información en aras de ejercitar su imaginación, creatividad y crítica para solucionar sus problemas y vivir feliz, que es el fin de su existencia. Esto trae como consecuencias la limitación del flujo de conocimientos que permiten su autotransformación y la transformación de su contexto o realidad social, adecuados; el arraigo de hábitos mentales que terminan convirtiendo en verdades eternas e inamovibles y la generación de graves daños psicológicos que conducen a lamentables amputaciones de las habilidades y capacidades naturales humanas propias de la personalidad.
Me niego, por hoy, a regresar para meterme en los negros caminos de la historia en los que encontramos hechos referidos a los momentos en los que los seres humanos que aprendían a leer o escribir eran castigados severamente; obvio que hablar, leer o escribir es un poder omnipotente y para los dueños del sistema (neopositivista) es sumamente incómodo que el pueblo sea inteligente. Peor todavía cuando este tipo de atrevimiento era ejecutado por una mujer, el castigo era doblemente cruel: social y físico, incluida la muerte.
En nuestros tiempos, hace veinte años, comenzó la utilización de nuevas herramientas: la inclusión de la tierna y casi inofensiva “competencia”, en la Educación Oficial ya invadió su esencial componente y aparece como “Currículo por competencias” el sistema llama a esta invasión contra natura “El proyecto Tuning Educational Structures in Europe, define la Competencia como “Una combinación dinámica de atributos, en relación a procedimientos, habilidades, actitudes y responsabilidades, que describen los encargados del aprendizaje de un programa educativo o lo que los alumnos son capaces de demostrar al final de un proceso educativo”. El término y sus confines pertenecen a la empresa, al mercado laboral cuyo fin es utilizar mejor al hombre para sus fines y, a como desecharlo del sistema cuando ya no lo necesita.
Hoy, el objetivo es encuadernar los procesos de la investigación científica. No importa el contenido, hay que priorizar el continente. El sagrado altar contiene el uso de las Normas APA. Es necesario controlar el plagio.
¿Qué diría el Dios creador del mundo cristiano si escuchara a estos nuevos Atila que nos advierten la muerte cognitiva?
Sobre el tema, la Biblia dice:
Génesis 1:26-28: 26 (S/F) Y dijo Dios: «Hagamos al hombre a Nuestra imagen, conforme a Nuestra semejanza; y ejerza[a] dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo, sobre los ganados, sobre toda la tierra, y sobre todo reptil que se arrastra sobre la tierra». 27 Dios creó al hombre a imagen Suya, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. 28 Dios los bendijo y les dijo: «Sean fecundos y multiplíquense. Llenen la tierra y sométanla. Ejerzan dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre todo ser viviente que se mueve[b] sobre la tierra».
La palabra “imagen” se traduce del hebreo: “Tzelem”, que en significa: fotocopia, en el hebreo moderno. Viene de la raíz “Tzel”, que significa: sombra. La palabra “semejanza”, en hebreo es “Demut”, que significa: molde, forma, semejante.
Idea fuerza: ¿Cuál es el misterio, el asombro, cómo explicarlo: que 7, 9 billones de seres semejantes unos a otros, teniendo el mismo molde, ¿seamos tan distintos? Este misterio, este asombro debemos tenerlo como exigencia en toda investigación: ¿Qué hace distinta una investigación de otra? ¿Acaso Euclides no se sustentó en Aristóteles; Arquímedes en Euclides; Ptolomeo en Arquímedes; Copérnico en Ptolomeo; Kepler en Copérnico; etc., hasta llegar a la teoría cuántica? Por tanto; el problema no está en los peldaños y en controlar las pisadas del investigador; está en el asombro de descubrir lo nuevo, lo distinto, aquello que hace diferente un estudio, una investigación. ¿Qué es aquello que siendo del mismo modelo sea distinto? He ahí el misterio de la investigación.
La historia del panóptico no es actual, atraviesa la historia de la esclavitud física y mental de todos los tiempos, solo se actualiza, se transforma, hoy, año 2022, aparece como “Turnitin” o Control de la similitud. Qué les diría Dios a nuestros actuales sabios, veneradores del Turnitin.
Nota final: Es necesario ser disipativo, porque ¿Cómo educar para la consciencia si no somos conscientes; cómo formar para la crítica si no somos críticos; cómo abundar la creatividad si no somos creativos; cómo orientar la autopoiesis si no somos autopoiéticos; en fin, cómo recuperar lo humano despojado si no nos humanizamos? Por eso es que, junto con Einstein, desde el punto de vista de la investigación, miremos el Dios de Spinoza y, no olvidemos que todo es lo mismo; pero, distinto. Ahí el misterio de la investigación.