Filosofía de la educación

De las tres transformaciones (Nietzsche)

Filosofía de la educación · Agosto 2026


Espíritu, Conocimiento, Conciencia: Educar para/en el Nuevo Orden.

Espíritu:

Conocimiento:

Conciencia:

Educación

Nietzsche, en el año 1883, escribió: “Tres transformaciones del espíritu os menciono: Cómo el espíritu se convierte en camello, y el camello en león, y el león, por fin, en niño.”

Hay muchas cosas pesadas para el espíritu, para el espíritu fuerte, de carga, en el que habita la veneración: su fortaleza demanda cosas pesadas, e incluso, las más pesadas de todas.

¿Qué es lo pesado?, así pregunta el espíritu de carga, y se arrodilla, igual que el camello, y quiere que lo carguen bien.

Este espíritu, habita en el hombre de hoy: cargado de creencias, de hábitos, de formas de vida, familiares, sociales, deportivas, viciosas, morales, religiosas, de trabajo, amorosas, etcétera. El fenómeno del niño costero es un buen ejemplo: nadie, ninguna autoridad previó, ningún habitante de la tierra está preparado para salir airoso de este trance natural y de los que vienen; la naturaleza está reclamando lo que es de ella; el criterio de la autoridad es el asistencialismo, no la previsión, no la cultura del desastre; ¿Qué fue del Protocolo de Kioto? ¿De la Agenda 21? ¿De la cultura ecológica? La escuela sigue “enseñando” el origen de la clorofila y del Imperio Incaico; pero, no dice para que sirvan esos conocimientos. El hombre actual, como el camello, vive feliz, navegando en el desierto con su carga orientada por el estado, asegurada en el seno familiar y remachado en la escuela: consumado el crimen de lo humano, de lo peruano. Más allá 15 millones de seres humanos se refocilan gritando ¡Goooool! Y la cocina no sabe qué hacer con la pobreza.

Pero, en ese desierto, sin norte, se da la segunda transformación: en León se transforma aquí el espíritu: El león, la fuerza del corazón. Es la nobleza y la valentía, la ausencia de miedo. Es un sabio líder, dominante y centrado; pero, en realidad prefiere la vida pacífica. El León es poder, sabiduría, justicia, orgullo, seguridad en sí mismo, padre, juez y soberano, éxito y triunfo. Luchar contra él es tarea de madurez. Pero entendamos lo que es el Poder desde el punto de vista espiritual. Hay que tener el corazón de un León para ser capaces de silenciar, luchar y vencer al ego y a la materia. “Considera en poco al León / que derrota al enemigo; / el verdadero León es aquel / que se derrota a sí mismo.” La guía espiritual del León se resume en su “Yo Quiero” ¡Viva la Libertad! Requisito para ser libre: ser muy valiente; porque, la libertad, exige mucha responsabilidad.

Hermanos míos, dice Nietzsche: ¿Para qué se precisa que haya el león en el espíritu? ¿Por qué no basta la bestia de carga, que renuncia a todo y es respetuosa?

Es que la tarea, la misión humana, el nuevo orden está muy lejos de simpleza del camello y de la habitual belleza del león, se necesita, manera urgente que el espíritu se transforme en niño, fuerte, con voluntad, amoroso, inteligente-, que genere “La era de la cultura”: es necesario HABLAR DE UN NUEVO ORDEN: nuevos valores, nueva justicia, nuevas relaciones de producción, la democracia y la dictadura ya tocaron fondo, hay que ir más allá del bien y del mal, del amor y del odio, necesitamos una voluntad de poder, religar al hombre con la naturaleza y la sociedad, lo que significa identificación con la filosofía de poder hacer un mundo mejor, el hombre debe estar preparado para la vida, no más asistencialismos, no más estafa, los políticos aprovechan la necesidad, los presidentes la ignorancia, el no saber el no darse cuenta: Aquí aparece la necesidad de una educación para la CONCIENCIA. Conciencia de ser, de conocer, de amar. Necesitamos crear un nuevo mundo. Un mundo religado con la vida terrena, en todas sus latitudes, dimensiones, niveles, aristas y esta con el universo, que es la casa mayor, infinita, amorosa, enorme, inconmensurable y para todos.