Blog

QUIMERAS Y CEBOLLA

Abrigado por los años que
el tiempo generoso deshoja.
Camino sin prisa la
lenta llegada de mi adiós.

Es el momento de
preguntar si he vivido.
O, es acaso que
en alguna parte
de mi dolor cargando
se marchita el
alma de un varón
perdido, de algún
modo, en desesperanza.

También, es el momento de
preguntar si he querido
o, es acaso, el momento
de preguntar si
me han amado.

Creo, si no me
equivoco de la ruta sin
regreso que
los tiempos y los
vientos de la
vida turbulenta
jamás permitirían
querer y ser
amado por el bien
de la victoriosa
palabra: amor,
incierta e inequívoca
huraña, malévola
extrañamente rara
inconforme.

Acaso, hipócrita o
mentirosa de la seda
amatoria, sublime
agradable, placentera
y muda, de tal
mudez inconforme
o, rabiosamente rica
en deseos.

Sin prisa y sin duda
se aleja abandonando
ceniza inflamada de
retornos sin nombres
sin flores, ni dedicatorias.
Solo se va sin
dejar rastros ni
rostros, ni nada.

Pareciera que nadie
nace para alguien
si no, solo que
somos, perdónenme,
amadores de
quimeras y cebolla,
de alguna manera
abrigados por los años que
el tiempo generoso deshoja
irremediablemente.